Comer, beber, besar… Todo es empezar

Bajo este título abrimos post dedicado a San Valentín, a tod@s l@s enamorados y a nuestros fieles seguidores que se unen a la familia Market Dietas cada día. 😉

Comer, besar

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Hablamos de afrodisíacos, ¿Mito o realidad?

¿Qué es un afrodisíaco? Dícese que es toda sustancia que tiene la propiedad de excitar o estimular el deseo sexual. Atendiendo a esta definición, se podrá entender como tal cualquier alimento que se consuma con el propósito de despertar o aumentar el deseo sexual. El nombre deriva de Afrodita, la diosa griega del amor. El chocolate, el vino o las fresas no tienen ningún vínculo nutricional y son alimentos de naturaleza muy distinta. Pese a esto se consideran alimentos afrodisíacos porque se les relaciona con el aumento de la líbido y la exaltación del erotismo. El campo médico, neurológico y antropológico busca explicaciones científicas a los mitos que se asocian a una comida afrodisíaca con el placer sexual.

Ya desde la antigüedad se creía en el poder de los alimentos como afrodisíacos y esas creencias se extrapolan a la actualidad. Científicamente se trata de dar respuesta a esas creencias y se sabe que una buena alimentación es base de un funcionamiento óptimo tanto fisiológico como hormonal, por lo tanto se piensa que la alimentación y la líbido juegan del mismo bando y se interconectan. Se puede pensar que los alimentos con alto porcentaje de nutrientes saludables, vitaminas y minerales sean los responsables del deseo sexual.

Los alimentos no solo son vehículos de nutrientes que configuran nuestras células, tejidos y órganos. Son también un vehículo de disfrute sensorial y dichos sentidos son estimulados por el aspecto, sabor, olor, tacto incluso sonido que nos proporcionan los diferentes alimentos hasta tal punto que el goce de sentarnos a la mesa nos predispone al buen hacer del amor. Un alimento o conjunto de alimentos que aporte un equilibrio energético y de nutrientes así como también su forma insinuante, su textura, sabor, aroma; la participación de los sentidos y órganos sensoriales (boca, nariz, lengua), provocan que ciertas hormonas o las endorfinas actúen sobre el estado anímico de la persona. Teniendo en cuenta que son sensaciones agradables el individuo estará más predispuesto.

Hay mitos que han despertado la atención de muchos profesionales de la salud e investigadores, aunque queda por demostrar con evidencia científica suficiente la asociación entre los componentes de los alimentos y su “supuesta” virtud afrodisíaca. Fitoestrógenos e isoflavonas administrada en mujeres postmenopáusicas y cinc en hombres que se somenten a hemodiálisis han demostrado una leve mejoría de la líbido. Conclusiones interesantes aunque por el momento nada concluyentes. Queda un largo camino por recorrer para establecer conexiones definidas entre la dieta y el deseo sexual.

Comer.

La lista de alimentos afrodisíacos más populares y sus nutrientes asociados a la mitológica Afrodita es extensa:

  • Marisco. Ostras, langostinos, pulpo. Ricos en cinc. El cinc es un mineral fuertemente ligado a los procesos biológicos relacionados con la reproducción. Un déficit de cinc puede manifestarse con falta de apetito sexual, impotencia o inmadurez sexual en los niños (hipogonadismo).
  • Cereales integrales y legumbres. Complejo vitamínico del grupo B. Las vitaminas del grupo B ayudan al organismo al proceso de obtención y producción de energía a partir de los alimentos que se consumen. Una ingesta inadecuada de estas vitaminas pueden causar desánimo y falta de energía para el acto sexual.
  • Frutas y verduras. Vitamina C, antioxidantes. Fresas, granadas, pimientos, kiwis… Algunas frutas, como las fresas, están asociadas culturalmente al erotismo por su color rojo pasión. Pero en realidad sus beneficios residen en que al ser la vitamina C un protector del sistema cardiovascular nos ayudará a tener las arterias en perfectas condiciones para que la sangre llegue a su lugar de acción durante el acto amoroso. Algunas personas usan la vitamina C para paliar el estrés físico, mental y la fatiga. Es más, si no se tomara vitamina C junto al hierro para facilitar su absorción, la oxigenación de los tejidos se vería limitada. La carencia de esta vitamina se asocia a la infertilidad.
  • Especias y plantas aromáticas. Jengibre, menta, vainilla, canela, clavo, guindilla… Ya sea por su evocador aroma, porque dilatan los vasos sanguíneos y hacen que la sangre fluya con más facilidad, algunas porque poseen sustancias antioxidantes, etc. A las especias se le asocian propiedades afrodisíacas desde la antigüedad, llegando a ser veneradas en algunas culturas y vinculadas a rituales de fertilidad.
En el caso de la menta Shakespeare se refiere a ella, junto a la lavanda y al romero, como estimulante para los caballeros de mediana edad. Fue la primera planta medicinal que empezó a utilizarse como afrodisíaco por su eficacia como estimulante suave del sistema nervioso, sobre todo en las mujeres”.
  • Chocolate. La excelencia de los afrodisíacos.  Provoca bienestar al comerlo con lo que ya nos predispone al placer porque ejerce un estimulante impacto psicológico positivo. Es un alimento de alto contenido energético que nos proporciona energía a raudales. Contiene antioxidantes y hierro que ayuda al sistema vascular a estar en forma. También contiene pequeñas cantidades de cinc. El sistema nervioso se ve favorecido porque el chocolate estimula la liberación de las hormonas de la felicidad “las endorfinas” que se liberan de forma natural cuando experimentamos situaciones placenteras (hacer deporte, estar enamorad@ o recibir un masaje).

Beber.

“El vino. Néctar de los dioses, consuelo de los mortales, maravilloso brebaje que tiene el poder de alejar las preocupaciones y darnos, aunque sea por un instante, la visión del Paraíso. No se puede negar el poder afrodisíaco del vino, en cantidad moderada dilata los vasos sanguíneos, llevando más sangre a las zonas erógenas y despertando el deseo”. (Afrodita. Isabel Allende).

Desinhibe, relaja y alegra en un primer momento pero paradójicamente su efecto real es que actúa como depresor del sistema nervioso. Tras la llegada del etanol al cerebro, se produce una liberación de dopamina y endorfina al torrente sanguíneo, responsables de la euforia que causa el alcohol en un primer momento, pero el etanol también actúa sobre la presión arterial y disminuye la excitabilidad de las neuronas. Un consumo excesivo nos provocará fallos en los movimientos, en la memoria incluso en la respiración. Si queréis disfrutar del buen vino y del buen amor, bebed con moderación.

Besar.

Desde el punto de vista sensorial, como hemos mencionado anteriormente, las formas, colores, texturas o aromas de los alimentos hacen partícipes a los sentidos y éstos hacen llegar al cerebro sensaciones agradables que sumadas al placer que nos proporciona comer condiciona favorablemente el encuentro. Aunque participan todos los sentidos, la boca y su buen “gusto” es la encargada de saborear un magnífico vino, degustar una comida sabrosa y bien presentada para recrearse por fin en el “te voy a comer a besos…”

Referencias bibliográficas y páginas web consultadas:

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“Visita la Tienda Online
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Tu Dietista Mari Carmen Ramírez
Market Dietas
Tienda: Market Dietas Store
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